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jueves, 26 de agosto de 2010

¿Qué es ser norteamericano?

La construcción de una mezquita en la zona cero de Manhattan desata un debate sobre las libertades y la identidad en Estados Unidos.

REDACCIÓN HO.- Integración y constitución, libertad e identidad, demócratas y tea-party, Obama y el islam. El permanente dualismo en el que se quiere encerrar el debate sobre la mezquita en la zona cero de Manhattan es seguramente una simplificación mediática que no responde exactamente a la realidad. Pero todos esos elementos están presentes en el asunto que está despertando una interesante polémica en Estados Unidos.

Marc Bassets, corresponsal de La Vanguardia en Washington, analiza las últimas intervenciones de este debate en el que casi todos los que son, ya están:

“La construcción de un centro islámico –con mezquita incluida– a dos manzanas de la zona cero de Manhattan, ha destapado un debate recurrente.

¿Qué es ser estadounidense? ¿Son todas las religiones iguales, como prescribe la Constitución? ¿Es xenófobo considerar que es inadecuada la erección de un templo musulmán junto a un lugar donde 2.749 personas fueron asesinadas en nombre del islam?

El columnista Ross Douthat, una de las voces emergentes del conservadurismo, se refería hace unos días a la tensión entre el e pluribus (de varios) y el unum (uno) del lema nacional. En The New York Times, Douthat distinguía dos tradiciones: "Hay una América a la que no le importa qué lengua hables, a qué dios reces, o lo profundas que sean tus raíces en el nuevo mundo. Una América en la que la lealtad a la Constitución supera las diferencias étnicas, las barreras lingüísticas y las divisiones religiosas".

Sería lo más parecido al "patriotismo constitucional" que divulgó el pensador alemán Jürgen Habermas, por contraposición con el patriotismo étnico o cultural de la otra América que, en palabras de Douthat, "habla inglés, y no español ni chino ni árabe" y "tiene como referencia una herencia religiosa particular", la judeocristiana (ni las raíces judeocristianas ni la lengua inglesa figuran en la Constitución, aunque ambas ha sido el cemento de la identidad nacional).

Es esta segunda América, según el columnista, la que alberga "la oscura sospecha de que cualquier forma de islam es incompatible con el american way of life", y la que retoma la iniciativa en una época de crisis económica y repliegue.

Un sondeo de la empresa Gallup revela que el islam, asociado con el terrorismo internacional, es la gran religión con peor reputación. Un 53% de los estadounidenses tiene una opinión desfavorable de esta religión. El 11-S agravó las cosas. "Nueve años después, los desafíos de los árabes y de los musulmanes americanos siguen siendo alarmantes y desafiantes", dice Hassan Jaber, director ejecutivo del Centro Comunitario Árabe para los Servicios Económicos y Sociales.

Otros sondeos constatan que en EE.UU. los musulmanes están mejor integrados y más identificados que en Europa con la cultura dominante a la que se refería Douthat. El inmigrante que llega aquí, por regla general, quiere ser estadounidense. Tradicionalmente, EE.UU., si sigue la vía legal, se lo ha facilitado.

El debate sobre la mezquita donde se alzaban las Torres Gemelas no es sólo entre la derecha y la izquierda. Harry Reid, el líder demócrata del Senado, ha dicho que acepta que "la primera enmienda protege la libertad de religión" pero que opina que "la mezquita debería construirse en otro lugar".

La mayoría de las voces conservadoras parece suscribir las palabras de la disidente musulmana Ayaan Hirsi Ali. En The Wall Street Journal, Ali interpreta el debate sobre la mezquita como un síntoma del choque de civilizaciones, y concluye que "nuestra civilización no es indestructible", por lo que "debe ser defendida activamente".

Al mismo tiempo, personas del entorno del ex presidente Bush han apoyado la posición de Obama. Creen que EE.UU., metido en una guerra global contra el terrorismo, no puede permitirse parecer hostil a los musulmanes, ni dar argumentos a los enemigos.

Grover Norquist, activista antiimpuestos y asociado al movimiento tea-party, ha recordado que precisamente una ley del año 2000, promovida por la derecha cristiana, protegía los edificios religiosos en las disputas con autoridades municipales. Esta ley puede servir ahora para defender el proyecto de mezquita. Norquist ha advertido a los republicanos que con la polémica de la mezquita se arriesgan a perder votos. "Perderéis votos judíos, votos indios, votos budistas. Los miembros de grupos minoritarios ven esta situación y se dicen: "Oh, esta gente que va a por la minoría un día irá a por mí".

No es este el tono que predomina entre los conservadores. Newt Gingrich, ex líder de la Cámara y una de las figuras prominentes de la derecha, ha pedido que se prohiba la mezquita "mientras no haya iglesias o sinagogas en Arabia Saudí".

Haris Tarin, hijo de exiliado afgano, ha replicado que tiene razón, que no hay iglesias ni sinagogas en Arabia Saudí. "Pero precisamente por eso –añade– tantos inmigrantes musulmanes como mi padre decidieron no fundar un hogar allí o en otros países restrictivos".”



http://www.hazteoir.org/

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Es mejor que pregunten... ¿ que es ser estadounidense..? recuerden que todo aquel que vive en lo que se denomina america del norte es norte-americano, sea mexicano o canadiense.

JOSE dijo...

Un gra puntualización. Lo cierto es que pienso que son tan sumamente arrogantes, que ese concepto se lo pasan por ahí.No creo que a un mejicano o canadiense, le pueda parecer muy bien que a su país se le ligue indisolublemente con ellos, viendo, sobre manera, lo buenos vecinos que siempre han sido.
salu2