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lunes, 21 de febrero de 2011

El ajuste fiscal brasileño afectará el desarrollo del KC-390, a la llegada del EC725 y a la compra de cazas



Según prestigiosos medios de prensa paulistas, diversos ministros del gabinete brasileño hicieron trascender que la voluntad presidencial es la de posponer,al menos hasta mediados de 2012, la compra de cazas por parte de la FAB, pues, según la mandataria, simplemente "no hay clima para eso", mientras el asunto es torpedeado cotidianamente por su equipo económico, y para Rousseff existe el riesgo de parecer "incoherente", de tomar ahora una decisión al respecto, lo que implicaría erogar unos 7.000 millones de dólares.

Asimismo, el gobierno anuncia que ,es posible aprovechar este lapso, quizá mayor a un año, para evaluar con mayor sobriedad y de forma exhaustiva, las ofertas de aeronaves de combate, acerca de lo cual la presidente afirmó a su hasta ahora ministro de Defensa, Nelson Jobim, "tener muchas dudas".

Como se sabe, poco antes de postergarse la licitación, ausentes de la misma tanto los rusos, con el SU-35 , como el consorcio Eurofighter, con el Typhoon, hicieron saber que era posible mejorar el precio del Dassault Rafale, cercano a los 60 millones dólares, absoluto favorito de Jobim y Lula. Saab y luego Boeing (con ofertas más baratas), por su parte, se abrieron a la transferencia tecnológica que Brasil requería y a las reciprocidades e inversiones conjuntas que podrían decidir el negocio.

No existen mayores preocupaciones en Brasilia por las desilusionadas reacciones francesas, ya que se entiende que las posibles asociaciones con Francia van más allá de los cazas, aunque la prensa gala ha sido particularmente incisiva al respecto.

Las múltiples y novelescas idas y venidas alrededor de este tema, que bajo la denominación FX-1 o FX-2- se extiende más de una década, han producido roces interministeriales y desgastes en la cartera de Defensa respecto a Nelson Jobim, que por un lado niega su aparente desprestigio ("si estuviera desprestigiado ,me habría ido") y también niega que la responsabilidad mayor sobre la selección de los aviones hubiera caído en el ministro de Industria Y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, de forma enfática, aunque lo cierto es que este ministerio va a ganar preponderancia en esta decisión.
Por otra parte, el teniente brigadier Juniti Saito, comandante de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB), en una bastante alarmada y poco habitual comunicación a la prensa, manifestó su temor y, por el momento, certeza de que el ajuste fiscal nacional, de casi 32.000 millones de dólares, que afecta a Defensa en cerca de 3.000 millones, afecte al desarrollo del nuevo avión de transporte y cisterna Embraer KC-390, coparticipado conceptualmente por la propio FAB y cuyo proyecto no recibiría este año los ya acordados aportes presupuestarios de 150 millones de dólares. Espero que en el transcurso del año el Gobierno recomponga o restablezca paulatinamente esos recursos, dijo refiriéndose al calendario de lanzamiento previsto. Haremos lo posible por mantenerlo, pues de lo contrario, pueden aparecer nuevos competidores en el juego, afirmó Saito.

Aunque la Marina parece ser la Fuerza más afectada por los recortes (que orillan el 27 por ciento del presupuesto militar de 2011), la FAB deberá sentir la falta de casi 800 millones de dólares,que también alcanzará a los programas de modernización del avión de ataque al suelo AMX A1 y la recepción tal cual estaba programada de los helicópteros Eurocopter EC725, cuyos primeros ejemplares fueron entregados simbólicamente en diciembre pasado. En el caso del KC-390, al cual ya se habían destinado 1.300 millones de dólares para su desarrollo anteriormente, el Gobierno es copartícipe del programa, encargando 28 ejemplares para la FAB y, tal vez una docena se negocie con el Correo.

Diversos ministros del Gabinete brasileño hicieron trascender que la voluntad presidencial es la de retrasar, al menos hasta mediados de 2012, la compra de cazas por parte de la FAB, pues, según la Dilma Rousseff, simplemente no hay clima para eso, mientras el asunto es torpedeado cotidianamente por su equipo económico y para ello existe el riesgo de parecer incoherente, tomando ahora una decisión al respecto que implicaría erogar unos 7.000 millones de dólares. Asimismo, el Gobierno anuncia que es posible aprovechar este lapso, quizá mayor a un año, para evaluar con mayor sobriedad y de forma exhaustiva, las ofertas de aeronaves de combate, acerca de lo cual la presidente afirmó a su hasta ahora ministro de Defensa, Nelson Jobim, tener muchas dudas.

Como se sabe, poco antes de postergarse la licitación, ausentes de la misma, tanto los rusos con el SU-35 como el consorcio Eurofighter con el Typhoon, hicieron saber que era posible mejorar el precio del Dassault Rafale, cercano a los 60 millones dólares, absoluto favorito de Jobim y Lula. Saab y luego Boeing, con ofertas más baratas, se abrieron a la transferencia tecnológica que Brasil requería y a las reciprocidades e inversiones conjuntas que podrían decidir el negocio. No existen mayores preocupaciones en Brasilia por las desilusionadas reacciones francesas, ya que se entiende que las posibles asociaciones con Francia van más allá de los cazas, aunque la prensa gala ha sido particularmente incisiva al respecto.

Las múltiples y novelescas idas y venidas alrededor de este tema, que, bajo la denominación FX-1 o FX-2, se extienden más de una década, han producido roces interministeriales y desgastes en la cartera de Defensa respecto a Nelson Jobim, que, por un lado, niega su aparente desprestigio (si estuviera desprestigiado, me habría ido) y también niega que la responsabilidad mayor sobre la selección de los aviones hubiera caído en el ministro de Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, de forma enfática, aunque lo cierto es que esa cartera va a ganar preponderancia en esta decisión (Javier Bonilla, corresponsal de Grupo Edefa para Brasil y Uruguay).

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