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jueves, 9 de diciembre de 2010

¿Es inevitable que un desafiante Irán se convierta en estado nuclear?


Alberto Pérez Moreno

jueves, 09 de diciembre de 2010    



Las conversaciones mantenidas en Ginebra por el grupo 5+1 -los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y Alemania- con Irán como se esperaba, no han producido ningún cambio significativo respecto al programa nuclear iraní. Sin embargo, el cambio de actitud de los países del Golfo apoyando "el derecho de Irán a desarrollar un programa nuclear pacifico", unido a la situación precaria en Irak y el momento crítico que se vive en Afganistán, han inducido a Estados Unidos a matizar su postura - según palabras de la Secretaria de Estado, Hillary Clinton- y dejan una puerta abierta para que finalmente Irán se convierta en estado nuclear.

En Ginebra -la primera reunión que tiene lugar en más de un año- se han mantenido las posiciones encontradas ya conocidas. Irán sigue invocando su derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos, a la vez que acusa, sin nombrarlos, a EEUU e Israel del ataque a dos científicos nucleares ocurrido recientemente. La comunidad internacional, por su parte, está convencida de que la finalidad del programa nuclear iraní es hacerse con armas nucleares, dada la opacidad de Irán sobre sus instalaciones - como la secreta descubierta en Qom- la negativa a las inspecciones de la AIEA, el programa de misiles, y sobretodo, porque sus necesidades de enriquecer uranio con fines pacíficos son muy limitadas.

En estas condiciones, la decisión de continuar las conversaciones a finales de enero en Estambul, lugar de especial relevancia por ser donde inicialmente querían reunirse los iraníes, no es ningún avance sustancial, pero al menos no cierra la vía diplomática como hacían temer las desafiantes declaraciones iraníes de días anteriores.

¿Está Irán cerca de conseguir una bomba atómica?

El anuncio iraní asegurando que controlan todo el ciclo de producción de combustible nuclear, puede ser una afirmación más simbólica que real para fortalecer al gobierno y contrarrestar la difícil situación económica del país, ya que el programa nuclear es de las pocas cosas que unen a la población iraní. Pero no hay que olvidar que ya en 2009 la AIEA afirmaba que Irán disponía de "información suficiente" para dar el paso de enriquecer uranio.

Desde entonces, Irán ha continuado con su programa a pesar de los ataques cibernéticos sufridos y rechazar el acuerdo alcanzado en octubre 2009 de enviar el uranio ligeramente enriquecido a Turquía o Brasil para convertirlo en combustible para su reactor de investigación.

Según fuentes occidentales, Irán dispone ahora de unos 3.000 Kg. de uranio ligeramente enriquecido, el doble de lo que tenia en 2009, y cerca de 33 Kg. de uranio enriquecido al 20%, del que carecía un año antes. Estos resultados están lejos del 90% que se requiere para armas nucleares, pero es un avance significativo. Las 4.800 centrifugadoras que tiene funcionando, junto a las más sofisticadas P-2 de que se cree que disponen en Natanz, aunque no las han declarado, suponen una capacidad importante. Pakistán con 10.000 centrifugadoras fabricó 10 bombas atómicas.

Nueva situación planteada ante el programa nuclear iraní

Irán se ha visto obligado a acudir a Ginebra tanto por la compleja situación interna que desde las elecciones vive el país con los conflictos entre el líder supremo Ali Jameini y Ahmadineyad y la difícil situación económica, como para compensar el aislamiento internacional que sufre. Rusia, hasta hace poco socio complaciente, ha dejado de apoyar al régimen iraní como ha demostrado, no sólo al cancelar la venta de misiles S-300, sino también al rechazar en la reunión de Tashkent su incorporación como miembro de la Organización de Cooperación de Shangai.

La poca efectividad de las sanciones que desde 2006 ha impuesto NNUU a Irán ha llevado a las potencias a reiterar su oferta de proporcionar combustible nuclear para usos civiles a cambio de garantizar su estricto control. Pero han sido las declaraciones de Hillary Clinton en el sentido de que Washington no se opondría a permitir a los iraníes a enriquecer su propio uranio "en un futuro", siempre que se establezcan "garantías de su uso pacifico", las que más han podido influir en sentar a Irán en la mesa de negociaciones de Ginebra. Unas declaraciones que están en consonancia con la estrategia de compromiso que recomendaba el informe "Compromiso, coerción y desafío nuclear iraní" del Instituto de la Paz norteamericano.

Si a esto se une el cambio de actitud de los países del Golfo, que de sus temores y peticiones de lanzar ataques, han pasado a tender una mano a Irán en la cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo apoyando el derecho a desarrollar su programa nuclear pacifico, e incluso solicitando al Consejo de Seguridad que retire las sanciones, se comprende que estamos ante una nueva situación respecto del programa nuclear iraní. Máxime cuando la delicada situación en Irak y el momento critico de la lucha en Afganistán, hacen que EEUU no quiera embarcarse en nuevos enfrentamientos. Todo esto lleva a pensar que parece inevitable que Irán termine siendo un estado nuclear.

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