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martes, 7 de febrero de 2012

Perspectivas de la presencia militar rusa en otras partes del mundo


La travesía del portaviones ruso con buques de apoyo en el Mediterráneo coincidió con la reducción de la presencia militar rusa en Sudán, lo que da motivo para evaluar la capacidad de Rusia para mantener su presencia militar en otras partes del mundo.

La proyección de poder es la capacidad de las Fuerzas Armadas de reaccionar rápida y decididamente a los cambios en la situación mediante el traslado operativo de tropas a la zona asignada y el mantenimiento de su presencia militar en dicha zona el tiempo que sea necesario.

La proyección de poder consta de varios factores: las capacidades de las fuerzas navales y de la flota mercante, de la aviación militar y civil, de la disponibilidad de las fuerzas expedicionarias, capaces de desplegarse rápidamente en los teatros alejados y entrar inmediatamente en combate.

El núcleo de tales fuerzas lo componen unidades aerotransportadas de diversas Armas; prácticamente todos los componentes de la Fuerza Aérea, sobre todo, la aviación estratégica y de transporte militar; la Marina de Guerra, ante todo, la aviación naval y fuerzas de desembarco. Y, por último, reviste una gran importancia la disponibilidad de bases extranjeras que propician el despliegue de las fuerzas expedicionarias.

Hoy en día, las Fuerzas Armadas de Rusia no están en condiciones de mantener una duradera presencia militar en otras partes del globo.

Esta presencia se reduce, de hecho, a la participación en operaciones de paz en la CEI y en misiones de paz auspiciadas por la ONU. Las posibilidades de Rusia para destinar sus fuerzas expedicionarias a las zonas clave del planeta son muy limitadas.

Y eso que Rusia está vitalmente interesada en disponer de tales fuerzas. Aparte de la campaña internacional de lucha contra la piratería en la zona del Cuerno Africano, en el planeta existen bastantes regiones en que la presencia militar rusa pueda resultar imprescindible para defender la vida de sus propios ciudadanos o proteger los intereses económicos de Rusia. De momento, el Ejército ruso, en caso de necesidad, puede desplegar rápidamente sus fuerzas en una sola área alejada: Tayikistán y Kirguizistán.

Ello no obstante, los recientes acontecimientos en Libia, y los actuales en Siria, muestran que Rusia necesita unas fuerzas expedicionarias de mayores proporciones. En la etapa actual, la Federación Rusa se obligada a limitarse a “exhibir el pabellón”, no pudiendo destacar en el Mediterráneo una escuadra naval permanente ni incrementar notablemente su presencia militar en Siria. Para conseguir el primer objetivo, no se dispone de suficientes buques de guerra que reemplacen unos a otro siquiera cada semestre. Para el segundo no se dispone de suficientes aviones de transporte militar.
La construcción de buques de guerra en Rusia va cobrando cuerpo, pero no se puede decir lo mismo respecto a la aviación militar de transporte. El único proyecto viable es el avión Il-476: hace poco, en Ulianovsk (ciudad a orillas del Volga, a novecientos kilómetros al este de Moscú) fue construido el primer modelo de este nuevo avión de transporte. Tampoco están claras las perspectivas de los aparatos An-70 y An-124. Se ha desacelerado el desarrollo de los aviones Il-112 e Il-214. Se planteaba sustituir el Il-112 por el An-140, pero en varios años se han adquirido tan sólo siete aparatos, lo que puede no considerarse una solución apropiada.

El parque disponible se torna obsoleto, lo cual impone la imperiosa necesidad de adoptar medidas radicales en los próximos años ó dos. De lo contrario, hace finales de la década actual Rusia afrontaría un grave déficit de la aviación militar de transporte, lo que, a su vez, podría plantear la necesidad de adquirir estos aparatos en el exterior.

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