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domingo, 2 de octubre de 2011

USA, China y Taiwán: un triangulo con poco amor y muchas armas



Barack Obama estuvo de acuerdo con la renovación de la envejecida flota de los aviones de combate F-16 de Taiwán, pero las objeciones de China hicieron que el acuerdo fuese menos favorable de lo que hubiera sido. Comienzan las voces reclamando soltarle la mano a la isla.





CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Desde que el KMT Nacionalista, el bando perdedor en la guerra civil china, huyó a Taiwán en 1949, los gobernantes comunistas de China se han reservado el derecho de recuperar por la fuerza lo que ellos ven como una provincia renegada, según publicaThe Economist

Cuando USA rompió relaciones diplomáticas con Taiwán en 1979 y reconocido a China, el Congreso aprobó una ley que obliga a la administración a "proporcionarle a Taiwán las armas de carácter defensivo" necesarias para protegerse de un continente hostil.

Ese apoyo parece estar ahora tambaleando. Dos semanas atrás (ver notas relacionadas), BarackObama estuvo de acuerdo con la renovación de la envejecida flota de los aviones de combate F-16 de Taiwán, pero las objeciones de China hicieron que el acuerdo fuese menos favorable de lo que hubiera sido. Mientras tanto, un pequeño pero influyente coro de académicos y políticos empieza a argumentar que estas deben ser las últimas ventas de armas de USA a Taiwán.

¿Qué ha cambiado para justificar este cambio? Si ponemos el foco en Taiwán, pues muy poco. Hoy en día el país es una democracia próspera, más digna de apoyo ahora que cuando USA respaldaba de manera sólida a la dictadura. Tampoco Taiwán esta ahora en una mejor posición para defenderse.

El cambio en el equilibrio militar en el Estrecho de Taiwán en los últimos años ha sido masivo y en favor de China. Más de 1.000 misiles en su costa están ahora apuntando a Taiwán, mientras que China ha extendido ampliamente tanto su marina como su fuerza aérea. La actualización de los antiguos F-16 es sólo un gesto simbólico y China lo sabe.

Dos son los argumentos principales que se analizan en USA para justificar el abandono de Taiwán.El primero es que su aliado se ha convertido ahora en una carga, una contingencia potencial, en términos estratégicos. En el marco de la administración del presidente Ma Ying-jeou (KMT), las relaciones no podrían ser mejores. Sin embargo, la oposición (verde) es más nacionalista. El temor es que un día Taiwán haga una declaración formal de independencia. 

China dice que responderá con fuerza. Algunos en USA temen que en el apoyo a Taiwán, USA se arriesga a ser arrastrada a un conflicto, incluso una guerra nuclear.

¿Qué tan realista es ese miedo? Bajo el anterior presidente verde, Chen Shui-bian, las relaciones de Taiwán con China y USA tocaban mínimos. El sucesor de Chen como líder de los verdes, Tsai Ing-wen, compite ahora con Ma en las elecciones presidenciales del próximo enero. Pero ella es mucho más moderada que Chen mientras que los provocadores que quieren declarar la independencia formal son básicamente antiguos románticos en retirada. Los políticos verdes más jóvenes pueden ser nacionalistas, pero parecen más pragmáticos y entendedores del imperativo de la ayuda estadounidense.

El segundo argumento es que, aunque nunca llegue a la guerra, Taiwán todavía sería un obstáculo para mejorar las relaciones sino-estadounidenses. “Darle a China lo que quiere”, se llama a esta línea de pensamiento, “y cooperarán más en una serie de temas que van desde la proliferación nuclear al cambio climático”. En lugar de provocar a China armando a Taiwán y patrullando sus mares, sería mejor aplacarla, sacrificando a Taiwán.

Sin embargo, abandonar a Taiwán a su suerte tendría el efecto de cederle a China los términos de la unificación. En el largo plazo, esto no mejorará las relaciones chino-estadounidenses. Cinco mil años de historia de la diplomacia china sugieren que es más probable que respeten a un Estado fuerte que a uno débil y vacilante. El apaciguamiento es probable que también aumente el apetito de China por el dominio regional. Sus "intereses esenciales" en el área parecen estar creciendo. Para los estrategas militares chinos, Taiwán es una base potencial para empujar hacia el Pacífico. Como mínimo, esto molestaría a Japón en el norte y a las Filipinas en el sur.

Hasta la fecha, en fuerte apoyo estadounidense a Taiwán ha probado ser muy útil para la región. Se han mejorado, más que dañado, las relaciones entre ambos lados del estrecho ya que Ma nunca se habría sentido capaz de abrirse a China sin ese apoyo que ha sido la base para medio siglo de paz y seguridad en Asia del Este. Abandonar a Taiwán ahora sería sacar lo peor de China y conduciría a otras democracias de la región a preocuparse por la posibilidad de que USA también les suelte la mano cuando así lo marquen sus intereses. Es por ello que, mientras China insista en el derecho a usar la fuerza en Taiwán, USA debería seguir apoyando a la isla.

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