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sábado, 6 de abril de 2013

Las primeras lanzaderas espaciales soviéticas

Lanzadera VKA-23 de la OKB-52 de Cheloméi (www.buran.ru).Es uno de los episodios más oscuros de la cosmonáuti
ca 
y rara vez se menciona en las las obras sobre el tema, pero lo cierto es que a finales de los años cincuenta la Unión Soviética comenzó a desarrollar varios proyectos paralelos de transbordadores espaciales de uso militar.


Aunque el concepto de avión espacial es tan antiguo como la historia de la astronáutica, sólo sería en la segunda mitad de los años 50 cuando a ambos lados del Telón de Acero surgieron los primeros proyectos serios para crear una nave espacial alada. Por entonces, los aviones espaciales parecían una alternativa muy atractiva frente a las engorrosas y torpes cápsulas. En los EEUU, los militares estaban desarrollando el que posteriormente se denominaría Dyna-Soar, una pequeña lanzadera espacial que en principio sería capaz de interceptar todo tipo de satélites soviéticos en órbita baja.

El primer proyecto de lanzadera espacial soviética vino de la mano de la oficina de diseño OKB-256 de Pável Vladímirovich Tsibin. La propia OKB-256 había sido creada en mayo de 1955 con el objetivo de crear el bombardero supersónico RS propulsado por estatorreactores. Está claro que si uno tiene en mente un objetivo tan ambicioso, alcanzar el espacio es algo casi trivial. Tsibin no era un recién llegado al campo aeroespacial, ni mucho menos. Sus contactos con el que sería el Ingeniero Jefe Serguéi Koroliov se remontaban a los años 20, cuando ambos se dedicaban a construir planeadores de todo tipo. Atraído por el trabajo de su antiguo compañero, Koroliov se reunió con Tsibin en 1958 para pedirle que investigase la posibilidad de crear una nave espacial alada. Tsibin se puso manos a la obra y el resultado de fue el proyectoPKA (Planiruyuschi Kosmicheski Apparat / Планирующий Космический Аппарат, 'Aparato Espacial Planeador'), un avión espacial de 4,7 toneladas (2,6 al aterrizaje) que debía ser lanzado mediante el misil R-7 Semiorka de la oficina OKB-1 de Koroliov. El informe final del proyecto fue publicado el 17 de mayo de 1959 y consistía en una nave de 9,4 metros de largo dotada de alas plegables con una envergadura de 5,5 metros (para poder introducir el avión en la cofia del R-7). El fuselaje central tendría unas dimensiones de 3 x 4 metros.



PKA de la Tsibin (Novosti Kosmonavtiki).

Un único tripulante viajaría a bordo de la nave, que podría permanecer entre 24 y 27 horas en órbita. El cosmonauta podría visualizar el exterior a través de dos ventanillas laterales y una pequeña ventana superior introducida para llevar a cabo tareas de astronavegación. El vehículo tenía un segundo compartimento presurizado para albergar los equipos y la carga útil. Finalizada su misión, la nave encendería su unidad de propulsión DU, que se separaría del resto de la nave a una altura de 90 kilómetros. El DU tenía una masa de 780 kg y usaba dos motores de 2,35 toneladas de empuje a base de queroseno y ácido nítrico. Por su parte, la nave se orientaría en el espacio y durante el descenso usando varios propulsores de 3 kg de empuje a base de peróxido de hidrógeno. El PKA haría frente a las altas temperaturas de la reentrada (hasta 1200º C en el morro) gracias a su forma de cuerpo sustentador y usando litio líquido como refrigerante. Otras zonas estarían protegidas mediante una capa de silicona de 10 cm de espesor y una capa de fibra de 7 cm. Una vez en las capas inferiores de la atmósfera, desplegaría sus alas a una velocidad de 1800 km/h y a veinte kilómetros de altura. El tiempo de descenso desde la órbita hasta la toma de contacto con la superficie duraría una hora y media, y el PKA aterrizaría en una pista de tierra usando patines a 180-200 km/h. En caso de problemas, el cosmonauta podría eyectarse de la cabina a alturas inferiores a los diez kilómetros.



Partes de la PKA. 1 - cabina del cosmonauta; 2 - ventanillas; 3 - escotilla de entrada; 4 - compartimento de instrumentos; 5 - alas en posición plegadas; 6 - segmento de cola (www.buran.ru).

Además de la OKB-1 de Koroliov, en el diseño del PKA participaron el Instituto Central de Aerohidrodinámica (TsAGI) y el Instituto de Materiales de Aviación (VIAM). El proyecto PKA sirvió para demostrar que la creación de una avión espacial era una tarea mucho más compleja de lo esperado, ya que las temperaturas de la reentrada exigían nuevos materiales y técnicas de construcción. De hecho, los estudios en túneles de viento del TsAGI demostraron que las temperaturas serían mayores de lo previsto, del orden de 1500º C. A pesar de construir varios modelos aerodinámicos -apodados lopotok por Koroliov en honor a un tipo de calzado ruso-, el PKA sería pronto cancelado. La propia oficina OKB-256 no sobrevivió por mucho al PKA. Fue cerrada en 1960 y Tsibin pasó a trabajar para la OKB-1, donde participaría en el desarrollo de las naves Vostok, Soyuz y Soyuz T. La documentación del proyecto fue transferida a la oficina OKB-155 de Mikoyan, sirviendo como base para el programa Spiral.