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miércoles, 6 de octubre de 2010

LA SUSPICACIA DE LOS SOLDADOS ESTADOUNIDENSES VA A AUMENTAR



Un nuevo reglamento del Ejército estadounidense actualiza las medidas antiespionaje que se imponen a todos los militares ante los casos de la posible filtración de datos secretos. Exige que los soldados avisen a las autoridades en caso de tener la mínima sospecha de que se haya distribuido información clasificada a personas no autorizadas.

Comparado con las normas establecidas en 1993, por primera vez el reglamento considera las filtraciones a la prensa como una amenaza. Supone la creación de un sistema central que recabe información sobre todos los reportes: veraces e inconfirmados. Por su parte, los soldados están obligados a dar aviso a las autoridades si algún papel o documento electrónico clasificado haya sido retirado de su lugar de trabajo.

El mismo reglamento en su versión de 1993 solo exigía que los militares denunciaran los casos de traición directa o de intentos de intrusión en los sistemas automatizados. La nueva directriz es mucho más específica. 
Con evidencia, el endurecimiento de la norma está vinculado con los recientes casos de la publicación de materiales clasificados en el sitio wikileaks.org. En julio pasado este portal dio luz a más de 75.000 documentos que abarcaban las operaciones del Ejército de EE. UU. en Irak y Afganistán, incluido en este número un montón de informes y notas secretas.

Después de aquella publicación el Pentágono inició una instrucción del caso que permitió acusar a un ex analista del servicio de información, el soldado Bradley Manning de haber filtrado miles de registros de la guerra publicados posteriormente en wikileaks. Su culpa fue exhaustivamente comprobada para el caso del vídeo de un ataque de misiles en el que se observa la muerte de un fotógrafo de la agencia de noticias Reuters y su chófer. Gracias a dicho sitio web todo el mundo se enteró de la causa verdadera de aquel episodio lamentable, cuyo autor colectivo fue la tripulación de un helicóptero 'Apache' del Ejército estadounidense.

Es poco probable que la nueva redacción del reglamento cambiará algo en la conducta del propio culpable de la filtración, ya que actuó deliberadamente en contra de las normas vigentes asimismo en aquel entonces. No obstante, sus colegas serían más cautelosos en cuanto al escape de algún papel o portador electrónico de una de las mesas en su despacho. De todos modos, desde el momento presente su suspicacia ante el posible espionaje aumentará considerablemente.


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