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sábado, 17 de diciembre de 2011

Vínculos entre los bancos y el negocio de las armas



Las empresas del sector armamentístico no son una excepción en la economía actual y necesitan del apoyo financiero de los bancos y cajas para poder desarrollar su negocio y realizar nuevas inversiones. El nivel de endeudamiento de alguna de estas empresas ronda fácilmente el 100%. Son empresas, por tanto, dependientes del apoyo del sector financiero, sin el que no podrían mantener su ritmo de producción y de crecimiento actual.

La financiación de las empresas de armas se realiza a través de cinco principales mecanismos: la financiación de las exportaciones, la concesión de créditos, la emisión de bonos y pagarés, la gestión e intermediación en fondos de inversión en los que existen participaciones de empresas armamentísticas y la participación accionarial directa o indirecta.

Por lo que se refiere a la financiación de las exportaciones, encontramos poca información. Pero cuando hemos tenido acceso a ella, como es el caso de la financiación de las exportaciones de armas italianas, que en un informe anual de su ministerio de economía nos dice el nombre de la entidad financiera que ha financiado ventas de armas italianas al exterior, hemos encontrado que el BBVA y el Santander aparecían como financiadores de exportaciones de armamento. Si tuviéramos un informe en España sobre quién financia a las exportaciones de armamento españolas, de buen seguro que encontraríamos a los dos principales bancos españoles y muchos otros que por falta de transparencia no pueden ser identificados.

En relación a los créditos concedidos, son conocidos los datos que analizamos desde hace varios años en las campañas BBVA sin armas y Banco Santander sin armas (promovidas por el Centro Delàs de estudios por la Paz de Justícia i Pau, Setem y el ODG), que muestran que el BBVA ha dado en los últimos años, al menos 861,4 millones de euros y el Santander 705 a empresas de armas del ámbito del Pentágono de EEUU, es decir, aquellas que hacen gran parte de las armas que hoy se están utilizando en Afganistán o Irak. Otro crédito del que tuvimos noticia es el concedido por Caixa Catalunya, BBVA, Banesto (propiedad del grupo del Banco Santander) y otras 15 entidades de las que desconocemos el nombre, al grupo Maxamcorp Holding SL, propietaria del 100% de Explosivos Alaveses S.A (Expal) una de las empresas de armas con menos escrúpulos del Estado español, que ha fabricado –hasta que se lo han prohibido por ley– minas antipersonal y bombas de racimo, armas que causan y han causado miles víctimas civiles. Para finalizar con algunos de los créditos más llamativos a empresas de armas españolas, gracias a la campaña Banca Limpia de Setem, sabemos que a Instalaza, la empresa que le vendió bombas de racimo a Gadafi meses antes de ser prohibidas en España (y que Humans Right Watch demostró que fueron utilizadas contra los rebeldes en el reciente conflicto armado libio), le concedieron préstamos por un valor cercano a los 12 millones de euros, entidades financieras como el Deutsche Bank, Cajalón, Caja España, CAM, Bankinter, Barclays Bank, Ibercaja, Banco Popular, Banco Sabadell o La Caixa.

Destacan también el BBVA y el Santander como los bancos españoles que han emitido bonos y pagarés de algunas de las empresas de armamento más controvertido del mundo, tal y como puede comprobarse en el informe “Negocios sucios, bancos españoles que financian armas” de la campaña Banca Limpia. De este informe se extrae que, por lo que respecta a los fondos de inversión, debemos prestar especial atención a cincuenta fondos del Banco Santander y del BBVA directamente relacionados con el negocio de las armas, de los que se facilitan sus nombres exactos.

Las vinculaciones accionariales entre las entidades financieras y las empresas de armamento son de gran relevancia por dos aspectos fundamentales. Primero, porque la posesión de acciones supone tener parte de la propiedad y, por tanto, capacidad de decisión, en las empresas de armamento.

Segundo, porque al comprar y mantener acciones de una empresa estamos ayudando a su financiación ya que, por ejemplo, es una práctica habitual la captación de fondos por parte de las empresas mediante ampliaciones de capital. Según los datos que pueden consultarse en la web del Centro Delàs, identificamos que prácticamente todos los grupos bancarios españoles, surgidos de las recientes fusiones, tienen participaciones en el sector militar. Si en el aspecto de concesión de créditos destacaban el BBVA y el Santander, en las participaciones accionariales en las empresas de armas españolas tenemos en un puesto destacado a Banca Cívica (no confundir con Banca ética), Bankia, Liberbank, Banco Mare Nostrum y el Barclays Bank. Este último aparece siempre en un puesto destacado en todos los informes consultados sobre la financiación en el sector armamentístico.

Aunque la mayor parte de las empresas de las que los bancos españoles tienen cierto control, están dedicadas al ámbito tecnológico y electrónico de la guerra (tan necesaria para hacer la guerra como las bombas y las balas), también podemos encontrar participaciones indirectas a través de Indra en Inmize, fabricante de misiles, de Caja Madrid (Bankia), Barclays Bank o Cajastur (Liberbank).

En este marco, se está extendiendo cada vez con más fuerza la RSC (Responsabilidad Social Corporativa), de la que hacen gala muchas de las entidades financieras aquí señaladas como financiadoras del negocio armamentístico. Muchas de ellas ofrecen, al tiempo que invierten en armas, fondos tildados de solidarios o socialmente responsables. Incluso La Caixa y el BBVA dicen tener una política propia de control de sus relaciones con el sector armamentístico. De nuestro análisis de estas políticas y de los departamentos de RSC podemos concluir que son insuficientes y que tienen tan solo el objetivo de maquillar una imagen cada vez más deteriorada de los bancos en la opinión pública española. Los departamentos de RSC de los bancos son reactivos, solo responden a las denuncias que con dificultades pueden hacerse desde la sociedad civil. La RSC de estos bancos es mero marketing social. Identifica el nuevo nicho de mercado que conforman consumidores y consumidoras conscientes e intenta que el banco en cuestión sea atractivo a los ojos de este mercado en crecimiento. Porque si sus intenciones fuesen sinceras, no financiarían la producción armamentística, un sector del que no hay que explicar los devastadores efectos que tiene sobre las personas, algo socialmente muy poco responsable.El BBVA apoya a través de diversos productos financieros a empresas de armas que producen bombas, explosivos,misiles, armas nucleares y de uranio empobrecido, entre otros.


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