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viernes, 3 de mayo de 2013

EE.UU. cree que Assad puede ganar la guerra


La Casa Blanca "podría tomar la decisión en breve de armar a los rebeldes sirios" para poner fin a la guerra civil, que se prolonga desde hace más de dos años, según acaba de afirmar el secretario de Defensa Chuck Hagel. La declaración confirma el análisis del Pentágono y de la CIA: el régimen de Assad está ganando la guerra a los rebeldes, que cuentan con el apoyo político de Occidente, pero no el militar. Los últimos informes militares norteamericanos subrayan la fortaleza militar del régimen sirio, tanto por tierra como por aire. La última ofensiva para recuperar la rebelde ciudad de Homs indica que está a punto de producirse un giro en el equilibrio de fuerzas, en favor de Bachar al Assad. Obama se encuentra sometido a una enorme presión interna por parte de la CIA y del Pentágono para tomar una decisión que también comparten británicos y franceses. No basta la ayuda "no letal" ni la encubierta que están pilotando los servicios secretos norteamericanos desde las regiones vecinas de Siria. Las pruebas de que el régimen de Damasco está usando armas químicas se han quedado cortas -"se han usado, pero no sabemos con certeza quién lo heho", dijo hace días Obama- así que no queda ahora más remedio que invocar razones meramente políticas. El dilema al que se enfrenta el presidente norteamericano, antes de dar la luz verde al suministro de armas, es colosal. La división interna entre los rebeldes es notoria, así como el peso creciente de Al Qaida en las milicias insurgentes mejor preparadas como la de Al Nusra. Es imposible garantizar que las armas norteamericanas no acabarán, en buena medida, en manos de los islamistas fanáticos. Ocurrió hace años en Afganistán, con los talibanes, hace meses en Libia, con las milicias que acabaron atentando contra los estadounidenses, y podría repetirse mañana en Damasco.